LOS VISIGODOS: desde la caída del imperio romano hasta la llegada de los musulmanes

Los visigodos se establecieron en la Península Ibérica en el siglo VI. Venían de la Galia, donde la llegada de los francos les obligó a cruzar los Pirineos.
Su diminio de la península Ibérica duró aproximadamente dos siglos, hasta que los musulmanes cruzaron el Estrecho de Gibraltar y obligaron a los visigodos a refugiarse en el norte (Cordillera Cantábrica y Pirineos). Establecieron su capital en Toledo y desde allí controlaron tudo su reino peninsular.
En el momento en que los visigodos llegaron a la Península, el territorio estaba habitado por otros pueblos germánicos, que habían llegado previamente y habían dado fin al dominio romano en la península.
Estos pueblos germánicos (bárbaros los llamaban los romanos) eran los suevos (establecidos en la actual Galicia), los vándalos (en el sur de la Península) y los alanos (en el centro).
La monarquía visigoda no era hereditaria, sino electiva, es decir, el rey era elegido por un consejo de nobles. Debido a este sistema, estuvieron guerreando constantemente entre ellos.
Uno de los reyes visigodos más importantes fue Leovigildo, ya que fue el que unificó casi toda la península Ibérica al vencer a los suevos de Galicia.
Poco después, su hijo Recaredo se convirtió al Catolicismo y con él todos sus súbditos.
En el año 710 subió al poder Don Rodrigo, el último rey visigodo, pues al años siguiente los musulmanes conquistaron casi toda la península Ibérica, haciendo desaparecer el reino visigodo.
Pero esa es ya otra historia, la de la creación de Al-Andalus.
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